El problema
Una empresa de alquileres con 160 pisos alquilados por habitaciones y toda la facturación hecha a mano, en Word: cada mes, para cada habitación, calcular a mano la parte proporcional de luz, gas y suministros según su coeficiente, y montar el documento. Un trabajo mecánico, interminable y con margen de error en cada paso.
La intervención
Este caso es el contraejemplo que nos gusta enseñar: la mejor solución no siempre es la más tecnológica; es la proporcional al problema. Nada de plataformas ni IA: creamos un sistema de plantillas enlazadas a una hoja de cálculo donde el propietario introduce una sola vez los gastos del mes —luz, gas y demás— y las facturas de las 160 habitaciones se rellenan solas, aplicando automáticamente el coeficiente de cada una. La herramienta que ya usaba, haciendo el trabajo que él hacía.
El resultado
Cien horas de trabajo al mes recuperadas —medidas, no estimadas—, con coste de implantación mínimo y sin cambiar de herramientas ni depender de terceros. La lección que exportamos a cada diagnóstico: la pregunta correcta nunca es “qué tecnología meto”, sino “cuánta tecnología necesita esto exactamente”.