El problema
Una notaría —papel por definición— necesitaba manejar y buscar entre sus documentos sin dedicar horas a bucear en carpetas, y con dos condiciones innegociables: solución sencilla y de bajo coste. Ni proyecto faraónico ni software a medida: querían dejar de perder tiempo, no estrenar un sistema.
La intervención
A veces la mejor consultoría no es construir, sino elegir bien e implantar mejor. Configuramos una herramienta de IA documental existente con una característica clave para el contexto notarial: no busca en internet; responde únicamente a partir del corpus propio de la notaría y de la documentación legal de referencia que se le carga. Preguntas en lenguaje natural, respuestas ancladas a sus propios documentos, cero alucinaciones de fuentes externas. Formamos al equipo para que la herramienta fuera suya desde la primera semana.
El resultado
Cuarenta horas semanales recuperadas —el equivalente a una jornada completa— que antes se iban en localizar, releer y contrastar documentos. La inversión en software: una fracción del ahorro de un solo mes. Seguimos dando seguimiento a día de hoy, ampliando el corpus a medida que la oficina lo alimenta.