El problema
Una empresa de transformación de alimentos estrenaba fábrica llave en mano con tecnología puntera… a la que trasladó su sistema de toda la vida: papel y boli. En cada sala, en cada transformación del producto, un papel donde apuntar. Después, una persona y media dedicaba 12 horas al día a picar en Excel esos papeles —sucios, arrugados, a veces ilegibles— con la tasa de error que cabe imaginar. El stock real se conocía con uno o dos días de retraso, y ese descontrol tenía precio.
La intervención
No hizo falta comprar hardware: cada sala ya tenía un ordenador para otras tareas. Diseñamos e implantamos una solución web donde cada sala informa de sus transformaciones en el momento. Los cálculos de mermas y pérdidas se ejecutan en el acto, y el stock de cada producto se actualiza en tiempo real, no cuando alguien termina de descifrar papeles.
El resultado
Doce horas diarias de trabajo de picado eliminadas de raíz, y unos 5.000 € mensuales recuperados en pérdidas que provocaba el descontrol de stock. La fábrica nueva funciona, por fin, a la velocidad para la que fue construida. Seguimos dando soporte a la solución a día de hoy.